«Rueda» y «Libro de respuestas»

Dos cosas para decisiones que no merece la pena pensar.

Cómo girarla

Pulsa la rueda y mantén el dedo: toma velocidad. Suelta: donde se pare, ahí está la respuesta.

Hay que mantener un poco más de lo que parece. Si sueltas demasiado pronto, la rueda no toma velocidad: te lo dice y puedes volver a intentarlo.

Puedes girarla tantas veces como quieras: no hay límite por día ni por rueda. La última palabra es de la persona, no de un contador.

Cuando la rueda no responde

A veces la flecha se para justo entre dos opciones. No es un fallo: el azar se ha negado a participar y la decisión queda en tus manos.

Tus propias ruedas

En la lista hay seis ruedas desde el primer inicio: «¿Sí o no?», «¿Qué hacer esta noche?», «¿Cómo desconectar?», «Reto de hoy», «¿Qué comer?» y «¿Qué hacer con esta tarea?». Se pueden renombrar, cambiar sus opciones o borrar: no se diferencian en nada de una rueda creada desde cero.

Puede haber hasta doce ruedas, cada una con entre dos y ocho opciones. La lista se muestra en mosaico o en filas, a tu elección.

Libro de respuestas

Piensa en una pregunta: no hay dónde escribirla y el libro no la ve. Pulsa el libro y mantén el dedo. Suelta y en la hoja estará la respuesta.

Tiene cientos de respuestas: un «sí» breve, una petición de esperar, un consejo, una idea con la que merece la pena quedarse un rato. No sale lo mismo dos veces seguidas, y el libro no se contradice una línea después.

Para qué sirve

Ni la rueda ni el libro influyen en nada de la app: las respuestas no entran en el retrato, ni en la práctica, ni en el historial.

La rueda le quita peso a una decisión que no lo merece. Y si te dan ganas de discutir con la palabra que sale —«no, no es lo que quería»—, eso también es una respuesta, y llega antes que cualquier reflexión.